musics

EL ACECHO DEL DESEO.


 


"Toda piel guarda un secreto que espera ser revelado"

Los pasos se ocultan en la penumbra,

como si el aire conspirara con el deseo,

y cada sombra fuera un presagio

una invitacion  a perderse en lo desconocido.


Las manos tantean el silencio,

y se detienen en la curva de un gesto 

y allí donde la piel se estremece

el conjuro comienza:

un roce que incendia,

un temblor que desata la entrega.


Los ojos se buscan ,se rehúyen

se atrapan en la frontera del instante

y en ese juego del acecho,

la ternura se disfraza de peligro

el amor se desnuda en la tensión del deseo.


La carne se abre como un secreto

cada  latido se vuelve un incendio

y los cuerpos se devoran en su conjuro

y en el acecho del deseo.

la pasión revela su verdad.

un abrazo que muerde,

una llama que nunca se extingue.


MIRADAS QUE ARDEN.


 

"El deseo comienza donde la mirada se detiene"


A pasos lentos,

midiendo el goce de miradas,

los dedos temblantes

se atreven,a caer en bocas que buscan

encenderse en la dulzura de un beso,

y se reconocen como si siempre hubieran esperado.


Cada vertice se contrae

mientras los ojos,

intuyen la  emboscada que acecha.

Sin embargo,se rinden,

a la ternura que brota,

a la caricia que no hiere

si no que promete eternidad  en cada roce.


La piel se abre como un secreto,

donde el deseo dibuja caminos,

pero el amor los ilumina

y cada estremecimiento,

es tambien un pacto silencioso,

una confesion de entrega

un murmullo que dice:Te pertenezco


El aire se espesa,

cargado de promesas y fuego

y allí, en la penumbra

el rito se convierte en abrazo,

el relampago en ternura

y el cuerpo

es un territorio donde el goce y la dulzura,

se confunden,

como si el tiempo se detuviera

para contemplar la unión de dos almas.



INEVITABLES


 

"L a piel reclama su incendio

y el deseo no admite tregua"


Los senos de una mujer

inevitables como la fiebre

se erigen como frutos ardientes,

que llaman a la boca

a la lengua que los recorre

al temblor que los muerde.



En su redondez palpita la urgencia

la carne se abre como un secreto humedo

y el roce despierta un gemido

que desgarra la noche.


Alli donde la piel se tensa,

la respiracion se quiebra,

el amante se hunde

devorando con ansia

,bebiendo la dulzura que estalla,

en cada estremecimiento-


Inevitables,si

como el jadeo que anuncia el goce

como el sudor que corona la entrega

como el fuego que arde con tu nombre

cuando la pasion se desborda.



FUEGO EN RUINAS


 ,"La rabia también sabe a piel, a sudor, a respiración que no se rinde"

Quemaste mi nombre en tu boca,

pero mi piel no olvida:

late como tambor en la penumbra,

suda como rio que no se detiene,

tiembla como un relámpago atrapado en la garganta.


Soy la furia que se desnuda,

el deseo que se rehusa a morir,

la respiración que se enciende en cada grieta,

la carne que se levanta contra tu sombra.



No volverás a beber de mi ternura,

ni a tocar el incendio de mis manos,

porque mi rabia es también mi cuerpo

y mi cuerpo es también mi libertad.


Ardo en silencio

y mi silencio es piel húmeda

es sudor que reclama su lugar,

es un latido que se abre paso,

entre las ruinas que dejaste.


No soy ceniza.

soy fuego que se acaricia a si mismo

soy deseo que se rehace,

soy la llama que nunca volverá a ser tuya.

DELIRIO EN LA PENUMBRA.


 "Hay noches en que el deseo no duerme, solo se disfraza de sombra para volver"

Dejare sobre tus ojos la invitación de mis ansias,,,

querre que mires sus movimientos,sus vaivenes

como sombras que danzan en una penumbra inventada

donde el deseo se disfraza de espectro y se desliza sin nombre.


Querré que suspires, para sentir como tu aliento se vuelve

mas corto,mas denso,mas enmascarado

tras el reflejo errante que quiero leer en tu mirada,

como si tus pupilas ocultaran un conjuro que me llama.


Querré que la proximidad suceda a pasos lentos,

que mi aroma te lleve como un sortilegio,

cayendo en las notas del silencio,

donde la suavidad voluptuosa se funde con el ardor mas enérgico.


Querré que me veas embrujada,, ,atrevida...indecente,

con las manos perdidas en la búsqueda  abrupta del deseo.

como si mi piel fuera un mapa secreto.

y tu el viajero que se extravía en sus rutas sin retorno.


Querré olvidarme de mi...de mí nombre.

cuando la identidad tuya y mía se atropellen en un mismo gemido

y rueden desde la frente desnuda hasta los pies,

enloquecidas las miradas en ese desliz,

escuchando vertientes de sangre que saben reconocer el amor,

como si fuera un rito antiguo,,un pacto sellado en la carne.


Quizás me vuelva loca...mas aun,

y susurre con voz de hechicera,

grite y te pida no acabes este delirio,

que en este estar me deshago,

y en mi boca blasfemias que no conocen el pudor,

como si el deseo fuera un dios al que se le reza con gemidos.


Querré que al final...te lleves mi fiebre,

para que de noche me asalte de nuevo,

que la avidez no descanse,

ni en mis ojos...ni en mi piel,

como un conjuro que se repite,

como sombra que nunca se va.


 

LA LIBERTAD DE EXTRAÑARTE


 "Ser libre de ti es ser libre para dolerte"

Esta noche ,luego de tanto,

salí a la calle,

y me invadió la oscuridad.

Me acostumbre a mis encierros,

luces rebotadas en. cuatro paredes

olvide cuan negra es la noche real-


La ausencia de luz agobia,

envuelve todas las cosas,

apenas desmentida,

por el sodio de lamparás  mortecinas,

esa pretensión social,

de guiar pasos,

de protegernos del mal.


Todo tiene un precio:

ver la vereda, conspira,

contra el brillo de las estrellas.

Nunca brillan tanto,

como en noches sin luz alguna.


La primera vez que vi el campo de noche,

mis ojos bebieron cada fotón 

de ese tapiz negro,

miríadas de brillantes,

sin competencia del artificio.


Fue un descubrimiento, una rendición.

Pero esta noche, en mi ciudad,

entre tanta oscuridad y amarillo,

brilla la luna,

la misma luna,

donde nos encontramos

en un triangulo amoroso,

un mar de tranquilidad,

uniendo nuestras miradas.


He caminado sus valles contigo

y ahora,

nada se ve igual,

nada es lo mismo.

En esta desesperación solitaria,

con tu recuerdo a cuestas.

La ultima vez que te vi,

me dejaste libre,

¿Libre de que?

libre para extrañarte,

para vagar sola,

para que una saeta de desencanto,

hiera mi talón.

Libre para listar mi cobardía,

en cartas que nunca leerás

Mejor asi;

no tengo por que sumarte el dolo,

de saber que no tuve el valor

de seguir dañándote,

con promesas sin valor.


El daño esta hecho,

¿Que puedo hacer ahora?.

Extrañarte parece inevitable,

llevo tanto de ti por dentro

que ya no se que queda de mis antes.

Mi sangre es tanino amargo,

del vino que nunca bebi.

El agua en tus acequias,

susurra música significativa.

Me separa de ti

en nuestro mismo lenguaje.

Me invoca a añorar,

el atardecer que nunca vimos,

la noche corta

donde el cielo es tan claro

que uno duda de sus sentidos.

¡Que dolor negro!

como esta noche oscura,

amarilla de sodio,

que da tonalidades extrañas

a los poros de mi piel,

donde llevo tatuado tu nombre

como ángel incoloro,

esperando ser pintado,

por agujas que confundan,

tus colores con mi sangre.


Tu recuerdo llega

como viento zonda,

abraza mis pensamientos,

me deja agonizante,

en busca del oxigeno

de tu presencia.

Una onda sibilante y caliente,

me penetra,

explora mis venas,

me encuentra buscando palabras,

para decirte cuanto te he extrañado.

Nada fue mentira

nada imaginado,

nada irreal,

nada en vano.

Aun brillas intenso,

como esas estrellas fugaces,

que se llueven en derroche de belleza 

sobre algún solitario valle de la luna,

que miro nostálgica...


.

En el silencio de mis pensamientos

mi feroz deseo de una feliz vida.

Por si acaso no me olvido,

por si acaso estas conmigo.

MAR ADENTRO



"Hay cuerpos que no se sueñan, se recuerdan con la piel"

---Ilse

Desperté de golpe, palpitando,

con el gozo aun tibio entre las piernas,

su rostro danzaba entre ceja y ceja,

agitando mi sangre, invadiendo mi alma.


No era la primera vez que lo soñaba,

pero esta vez ardía distinto:

un incendio sin tregua, sin beso suave,

un encuentro como mar adentro,

lento, profundo, sin orillas.


Sus deseos, los que guarda en la sombra

se desbordaban en mi,

como el atardecer que se hunde,

en el abrazo aterciopelado de la noche.


Me deslice fuera de la cama

la piel aun temblando de memoria

y en la ducha, otro altar de fuego,

deje que el agua me tocara como el lo haria.

Gotas tibias recorrían mi cuerpo,

como dedos líquidos, sabios,

que sabían donde rozar,

donde encender, dónde abrir.


Cerré los ojos y su boca volvió,

no como caricia, si no como marea,

una lengua que arrastra,

que devora, qué me llama..

Y yo desnuda, entre vapor y deseo,

me entregue al oleaje,

al temblor que nace en el vientre,

y se expande como fuego, bajo la piel.

No era solo un sueño.

Era una promesa.

Una urgencia

Una historia que pide cuerpo.